“But Paris was a very old city and we were young and nothing was simple there, not even poverty, nor sudden money, nor the moonlight, nor right and wrong nor the breathing of someone who lay beside you in the moonlight.”

E. Hemingway.
"París era una fiesta"


Thursday, 18 May 2017

Two drinks from crying

Te recuerdo hace apenas unos meses; las botas recias, el jean desteñido, el sweater azul con el desgarrón en el cuello. No sé qué daba la nota más alta, si tu garganta o aquellos ojos verdes que lo llenaban todo. Seguido de perros, de soles negros lavando la lluvia, de ángeles pacientes, como un pagano esperando que lo lleven al cielo; recorrías el escenario a zancadas, como si te pareciera que el tiempo era corto.

Y resulta que sí, que lo era. Así como éste jueves es un jueves de mierda en el que no podías morirte y sí, te has muerto.

No sé cómo desearte buen viaje. Nunca he aprendido a dejar de amar de repente. Regresa, anda.




Friday, 12 May 2017

Gitana mía, por favor

Si algún sentido tiene tener melena y caderas es poderlos soltar con canciones como ésta, cualquier viernes de Dios.


Crazy, but you like it

Un amigo me ha enviado hoy el vídeo de una señorita cuyo cabello se quedó en algún lugar de 1996, leyendo con voz impostada algo que pretende marcar las diferencias entre tener un amigo, y tener un amigo cubano. Por supuesto, queda más que claro el dulce abismo. ¿Quien podría preferir un amigo, Homo Sapiens cualquiera, a un amigo cubano, ser de luz y calor, naturaleza suprema?

Pero no sólo mejores amigos: también los mejores amantes, bailadores, hijos, cocineros, cantantes, patriotas, religiosos y alquimistas. No hay gente buena en el mundo que un cubano no supere, ni cosa bien hecha que un cubano no pueda hacer mejor. Miren si no lo ricamente que vive aquella isla de Juana, amada y mimada por sus nobilísimos hijos: allí echó Dios la semilla del bien y le puso abono ecológico a puñados.

¿No son verdad, mi vida?

De este chauvinismo desbordante, esa pobreza de mente y alma, esa arrogancia casi infantil —¡mi papá es más bonito que el tuyo!— podríamos culpar a Hatuey, a Pepe Antonio o a Marieta, pero la verdad sigue siendo una: salen del ghetto pero el ghetto no sale de ellos. Y eso es muy, muy triste.

Es viernes, sin embargo, y yo tengo una cita para un cafecito con mi mejor amiga, que es polaca: la muchacha más alegre y leal del mundo, aunque no abra mi refrigerador sin anunciarlo. Pobre yo, supongo.



Wednesday, 3 May 2017

Avanti, morocha!

Recuerdo a mi tía, la mujer más bella, jovial y valiente que conozco, la que me enseñó la vida entre gatos y amantes, cantando ésto mientras fumaba sus cigarrillos con boquilla, como la Montiel.

También yo la canto, entre violetas nuevas y franela mimosa, porque para pasarse por el fundamento las pifias del corazón cualquier verónica vale. Dale, Mayo.







Thursday, 27 April 2017

Vete, vete, cazador infeliz...

—Buen día; vengo a recoger un paquete. Este es el código.—he dicho.
—Aquí tiene el paquete. El problema es que ésta máquina que tengo está defectuosa y no registra ahora mismo la firma; ¿puede esperar cinco minutos a que la atienda mi colega?—ha contestado ella.
—Cómo no, yo espero.


—Buen día; debo firmar con usted por la recogida de un paquete.—he dicho.
—¿Trae identificación?—ha preguntado él.
—¿Identificación?
—Sí. Sin identificación es imposible entregarle el paquete. Completamente imposible. Lo siento.
—Comprendo. Ocurre que yo ya tengo el paquete en mis manos; me lo entregó su colega hace quince minutos. Yo me quedé aquí para dar acuse de recibo.
— Ah...

Y sus ojos van de mi cara al paquete y del paquete a mi cara, muy lentamente, como quien espera que se haga la luz en su cerebro.

—Pues sí.—he dicho al fin— Pero no se preocupe; la próxima vez que venga a buscar una encomienda he de traer documentos. Patas, cola y bigotes.

Y le he sonreído, y él me ha devuelto la sonrisa.

He salido de allí como quien sale de un sueño: corren días muy extraños.

Monday, 17 April 2017

Mimos


La voz de Billie Holiday.
Los zapatos cómodos, las bragas mínimas.
Hemingway, el vino tinto, los gatos mansos.
Un jabón que huele a tu papá.
Un balance.
Una buhardilla.
El olor de la bahía cuando entras a La Habana.
El trueno de las tres de la tarde.
Las risas de tus hermanos.
Las manos grandes.
Tu mamá, entre helechos, de mañana.
El viento. Los sauces. El viento en los sauces.
Hacer el amor hasta que duela.
Una camisa de flanela.
Las medias de lana cruda.
Los recuerdos buenos que otros tienen de ti.
Las cicatrices.
La lluvia.
Un hijo que ya no tiene fiebre.
El olor a lavanda en la almohada.
Una canción que te gusta, en la radio.
Las películas francesas.
Las berenjenas.
Mirarte al espejo y parecerte a la tía Teresa.
Tu ciudad, cuando cae la tarde.
El mar. El mar. El mar.

Para todo lo demás, si tienes mala suerte, está MasterCard.


Monday, 3 April 2017

Lunes

—El protagonista no es jamás Pinoccho —, ha anunciado Mariana. —¿A quién le podrían interesar la desgracias de un muñeco torpe y descerebrado que además miente descaradamente a quien puede ayudarlo? No, el protagonista es el viejo Geppetto, es a él a quien se le concede un deseo, la historia trata de su amor incondicional, de su gratitud plena aunque el sueño resultara cojo.

—¿He de suponer que a la segunda copa nos pasamos a los misterios sibilinos, y el cómo sabes siempre lo que está pasando?—, he replicado. El gato ha levantado la cabeza, expectante.

—Sí, pero en  nueve días, en Michigan.