“But Paris was a very old city and we were young and nothing was simple there, not even poverty, nor sudden money, nor the moonlight, nor right and wrong nor the breathing of someone who lay beside you in the moonlight.”

E. Hemingway.
"París era una fiesta"


Sunday, 19 February 2017

Pequeño poema de casi treinta y ocho y no llueve

Los días sin lluvia se vuelven nudos,
se aprietan un poco más
por cada hora que pasa,
nudo a nudo,
y para aflojarlos
no basta con las uñas
no basta con los dientes
ni con un pedazo de sueño.

No voy a usar las tijeras
no todavía:
voy a intentar soltarlos
sin cortar
untando cada nudo con aceite
de olivos
de camelias
de palabras
como piel
como océano
como querido.



Friday, 17 February 2017

Just breathe

Entradas en mano; ahora sólo queda la cuenta regresiva hasta el otoño. Nunca la oscuridad me faltó tanto.



Wednesday, 8 February 2017

Once y seis días sin lluvia

Por estos días he descubierto que estoy sola en mi nostalgia de aquel viejo y sus historias, y me ha dolido la espalda como si cargara sobre mis hombros la luna, y he escuchado el ruido seco de la tijera, y he visto la mitad de mi melena esparcida por el suelo, primero, y lista para desaparecer en la basura, luego, como quien descarta un sueño.

Y, sin embargo, aún hay Fito a falta de mar.



Saturday, 28 January 2017

Sapsorrow

Tu voz es el bolsillo donde me escondo cuando estorba el mundo para respirar; no conozco dicha más completa que echarme a tus pies, junto a tu perro, al calor del fuego. Contigo he sido feliz.

Por ti cada erizo de mi vida es Hans, por ti mis zapatos de hierro gastados en pos de un sueño. Por ti la determinación de seguir siendo niña a despecho del tiempo y sus escollos.

Le pedí a la Muerte que se quedara a los pies de tu cama pero no quiso escucharme. Ojalá tuviera un silbido que dar a cambio de tu vida; ojalá todas estas lágrimas tentaran al Diablo.

Adiós, pues, mi buen viejo, mi narrador de cuentos, el último rincón de mi infancia. Lleva a ese perro cínico contigo, y no lo regañes, si le gruñe a Dios.







Wednesday, 25 January 2017

Cosas esplendorosas

Me llega con un mes de retraso: rota, estrujada, húmeda y con una nota del correo francés, disculpándose por el desastre. Pero dice "mi niña" y "te quiero siempre", y la firma mi amor, y eso es suficiente para protegerme de cualquier ventarrón que pretenda colárseme en el pecho: no hay atajo más corto a mi ternura.



 

Monday, 23 January 2017

Martha, my dear

"Lo amo terriblemente. Pero no es posible retenerle. Y no se da cuenta de que, amando como amo, con la peculiar intensidad de aquellos que poseen demasiada energía emotiva, él es, en efecto, el Ángel de la Destrucción."

Martha Guellhorn, carta a Stanley Pennel, "Selected Letters"

 Cuánto debe haberle costado a aquella mujer cuyo nombre comenzaba con M, dejarte ir, amor. Y cuánto debe haberte pesado la vida sin ella para que lo reconocieras luego de muchos años, cuando ya no sería nunca perfecto la primera vez.




Friday, 20 January 2017

De ranas y reyes

Ayer leía este artículo, que no me asombra en lo absoluto porque si hay algo que temen los dictadores de cualquier bando y a cualquier escala es el arte en todas sus formas, porque el arte representa libertad de pensamiento, luz creadora, entendimiento basado en los sentidos, y eso no va, no irá nunca de la mano de la fuerza bruta, de la idea impuesta.

Es apenas lógico que éste sea el primer paso arbitrario del señor Trump, habitante de una mansión que parece sacada del sueño más húmedo y loco de una señora en Hialeah: un desapenque de oropeles y espejos, un híbrido entre el Kremlin y una tienda de chinos, un mausoleo del mal gusto tocado por  Midas.

Me pregunto qué será lo próximo. ¿Quemar libros? ¿Declara espurio a quien sepa hablar sin hacer muecas? ¿Mandar a hacer una roca Tarpeya dorada desde la cual lanzar a artistas e intelectuales? Todo puede pasar a partir de hoy. 

Queridas ranas, disfrutad vuestra culebra.


Thursday, 19 January 2017

Fábulas y reflejos

 —Es institutriz.
¿De las que saben muchos idiomas?
—De las que han conocido muchas lenguas.


E. Jardiel Poncela


En la vida hay que aprender a escoger las batallas y, se pierda o se gane, hay que saber hacerlo con galanura.

Yo, por ejemplo, recuerdo que hace muchos años sostuve una acalorada discusión con una compañera de estudios sobre la correcta prosodia de la palabra "clítoris", que ella se empeñaba en pronunciar "clitóris". Al final gané yo, o eso creí, porque a la vuelta de los años supe que ella era lesbiana aún entonces, y es bien sabido que la práctica vale más que la teoría. Lo cual es bello, e instructivo.


Wednesday, 18 January 2017

Escuchando a Matamoros desde un lejano lugar

Lo dije hace un par de días: yo no necesito ir por la vida proclamando mi identidad porque no hace falta, porque la llevo conmigo siempre, y porque he tenido la gran suerte de vivir en un país donde las diferencias se respetan y, en mi caso, se celebran: en mi grupo de amigos -amigos reales, de carne y hueso, amigos con voz y olores propios, amigos que dejan prendas en tu casa después de una fiesta, o te envían fotos tontas desde la cama para hacerte reír- hay personas de todos los colores, de todas las culturas, de todas la religiones o la falta de ellas. Sus vidas, sus recuerdos, sus experiencias son tan valiosas como las mías, y poder conocerlas de primera mano es un privilegio.

Aún así, cuando me levanto más Mariana que de costumbre, toca cocinar frijoles negros, comprar gardenias, reclamarle a los santos en voz alta, decirle al gato, que no entiende español:"¿Dónde estaba metido el señor esta vez, si se puede saber?", entalcarse dos veces al día y escuchar a Matamoros. Y ya.

Uno pertenece a donde es feliz, partiendo de que las personas sean lugares. Cualquier otra cosa es agua bajo el puente.